Otro proceso constituyente...
Ríos de tinta se han derramado en los principales diarios de Chile, proponiendo distintas formas para iniciar un nuevo proceso
constituyente, transformando la presente en una década perdida. Los
autores, principalmente políticos de izquierda y centro derecha. Y también los editorialistas de El Mercurio.
Desde
la Izquierda, visualizan la oportunidad inigualable de “acabar con la
Constitución de Pinochet”, pero soslayan que la más alta votación de la
historia de la República dijo Rechazo al proyecto de “Deposición”
constitucional que reemplazaría a la “Constitución de Pinochet”. Pero
jamás se darán por notificados de esa realidad.
Desde
la centro derecha, también visualizan la oportunidad única de “acabar
con la Constitución de Pinochet”. ¿Pero cómo, los argumentos son los
mismos? La respuesta es sí. Pablo Ortúzar acertadamente dijo el sábado
pasado que la centro derecha es hija de la Concertación, no del
“Chicago-Gremialismo”. Yo diría que son hijos adoptivos. Esa centro
derecha está desesperada por abrazar otro proyecto concertacionista y
olvidar de una vez por todas a la diabólica imagen que se construyó del
Presidente Pinochet. Decidieron comprar toda la imagen que pintó la
Izquierda y subirse al buque del progresismo, como buenos consumistas de pomadas políticas. Bueno, pues, buen viaje. Y, desde ya, cuéntennos qué harán con los cerros de dinero que recibirán producto del nuevo proceso eleccionario inventado.
Por
nuestra parte, los que somos de derecha (nos llaman “ultraderecha”
nuestros supuestos colegas centroderechistas) somos los llamados a
defender la concepción de un ideario claro y definido: la defensa del
derecho a la vida; derecho de y a la propiedad; la defensa de las ideas
de la libertad, el derecho preferente de los padres a educar a sus
hijos, la promoción (no imposición) de la familia como núcleo
fundamental de la sociedad, el Estado al servicio de la persona y a
erradicar al Estado de todos aquellos lugares en que no le corresponde
participar. Somos los ciudadanos los llamados a exigir responsabilidad
intelectual, personal y política de nuestros dirigentes y a decirles
que, si no les gustaron los resultados del Plebiscito de Salida, que
renuncien, que sean honestos.
Si
desde nuestro sector (la derecha) se ejerce una legítima y respetuosa
presión sobre los políticos es únicamente para que se dediquen a
resolver los problemas de la gente y no los problemas de los políticos,
que es mantenerse en sus cargos inventando problemas que no teníamos y
proponiendo soluciones mediocres a esos inventos.
Los
problemas que necesitamos resolver, para lo cual necesitamos líderes
moral e intelectualmente sólidos son, a mi juicio, los siguientes:
inflación, delincuencia, terrorismo separatista, inmigración ilegal,
cultura de rebaño para enfrentar la pandemia sin una discusión razonable
de las medidas restrictivas de libertades, falta de voluntad política
para hacer respetar la ley, narcotráfico, crisis económica, falta de
incentivos para el crecimiento económico, entre tantos otros. Y exigir
la solución a esos problemas depende única y exclusivamente de la
presión ciudadana. A eso estamos llamados.
El Momio.
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